miércoles, 16 de agosto de 2017

15 de agosto de 2017, Un día...

Un día horrible, un día maravilloso. Un día de dolor, un día de amor. Un día de reencuentro, de recuerdos de vivencias compartidas. Un aniversario, una noticia. Un día para olvidar, un día para recordar...

John Lennon dijo algo como que la vida es aquello que te pasa mientras tú estás ocupado haciendo otros planes. Pero hay veces que la vida no te pasa, te sobrepasa, te devora y luego te escupe. Y cuando te quieres dar cuenta, no te reconoces a tí mism@. Eso nos puede pasar a cualquiera si se dan las circunstancias menos favorables.

No es algo que hayas planeado, no es algo que hubieras deseado. Es lo que sucede cuando te pasan demasiadas cosas o demasiado fuertes como para que puedas asumirlas. Cada persona es distinta, cada cual afronta las dificultades de diferente manera. Y cuando no tienes medios para afrontar lo que viene, necesitas ayuda externa; bien de personas, bien de otro tipo.

Cuando llegas a ese punto en que ya no te reconoces ni en el espejo, pueden suceder dos cosas: que tires la toalla o que decidas luchar, coger al toro por los cuernos y retomar tu vida. Por suerte, pertenezco a una familia de luchador@s, que pueden caer pero no rendirse. No nos enseñaron a rendirnos.

A ese momento debes llegar sol@, a ese instante en que dices HASTA AQUÍ, nadie te puede guiar. Pero a partir de ese punto ya no tienes que caminar en soledad. Para eso está la gente que te quiere y que te va a acompañar mientras tú lo permitas.

En tu caso somos, como poco, tu familia. No te vamos a dejar, no te vamos a soltar. No vamos a permitir que te alejes. Estaremos ahí, a tu lado, como hemos estado siempre, aunque a veces se te haya olvidado.

Porque si hay algo cierto en este mundo es que te queremos.





miércoles, 21 de junio de 2017

Ese demonio llamado internet...


Si me conoces, sabes que me encanta cocinar, coser (bueno, mejor dicho, crear con telas, agujas e hilos) y, por supuesto, escribir...

Pero todo esto convive con esa otra parte de mí, la que adora la tecnología y no puede vivir sin estar conectada a internet. Lo utilizo para casi todo...

Tengo que decir que tengo amig@s a l@s que he conocido por internet. Aun queda gente que reniega de este medio y piensa que es frío, que todo trato es superficial... no, nada más lejos de la realidad. La gente que se conecta a internet es la misma que con la que puedes hablar en el bus o en el centro comercial solo que relacionándose en otro medio. De hecho, conservo amig@s que conocí en un chat de cine (a principios de siglo... ya ha llovido) como Marga o Juanma. No hablamos a diario, cierto, pero estamos al día de nuestras vidas gracias a Facebook; no me digas que tú hablas todos los días con tus amig@s de toda la vida. También conservo, gracias a Facebook, mi relación con otro amigo al que conocí en un trivial que tenía chat, entrábamos en el trivial de mitología, ¿verdad Tan? (lo siento, Javi, en mi cabeza sigues siendo Tántalas... mi primer marido 😉).

En fin que no es ningún secreto que llevo un tiempo... digamos que no estoy en mi mejor momento; y el principio de este año fue realmente duro. Pues un buen día me llega al móvil la publicidad de un juego. No le hago mucho caso pero me llega varias veces más y decido descargarme la aplicación y empezar a jugar... probar, echar el rato, quitarme cosas de la cabeza.

En mi ignorancia, me conecto al servidor que la app me propone sin pensar en nada más, solo esperando jugar. Resultó que era un servidor de Brasil y que l@s jugador@s eran de países sudamericanos. Lo bueno es que me entendía con la mayoría de ell@s. El juego lleva incorporado un chat pero yo no tenía ni la más mínima intención de utilizarlo, no entré a hacer amigos ni a socializar sino a jugar para evadirme.

La cuestión es que, aunque puedas jugar sol@, el juego está diseñado para que trabajes en equipo. De este modo, y casi sin darme cuenta, empecé a jugar a diario con la misma gente, también a hablar con ell@s. En fin, que hemos llegado a conformar un grupo de gente que en la vida no virtual no se relacionaría entre ella para nada pero que tenemos un interés común y nos contactamos a diario. Por supuesto, tod@s ell@s son geniales pero es inevitable tener un feeling especial con algunos.

Está Fede, un hombre tímido, discreto pero que está disponible para tod@ el/la que lo necesite. Reservado pero siempre con una sonrisa lista para ti, seas quien seas. Después de mucho hablar llegamos a la conclusión de que era inevitable que nos entendiéramos, ahora Fede es mi AMIGO; y ya sabes que para mí esa palabra es muy grande. Gracias, Amigo.

También está Fátima, una niña que, sin embargo, ya es una mujer fuerte, independiente, generosa, divertida y brava pero dulce a la vez, con esa cadencia al hablar que resulta tan hermosa. Increíblemente madura para su edad y dispuesta a escuchar o leer tu frustración... porque, pobre, le ha tocado estar presente en más de un momento tenso de mi vida reciente. Gracias Fátima 😉.

Y, por supuesto, Facu... por favor, ¿puede decirme alguien si se puede adoptar a un mayor de edad? Facu es mi niño dorado, todo un sol. Es inevitable que te rías con él, animador en el peor de los momentos pero... no te equivoques, que el chico tiene su carácter y te la juegas si te metes con él o con la gente a la que quiere. Tengo la suerte de pertenecer a ese grupo, aunque estoy segura de que no es nada reducido porque tiene un corazón enorme. Gracias, corazón.

No son los únicos, insisto en que hay más personas, de distintas edades (casi tod@s muy jóvenes), y nacionalidades; a la mayoría nos une el idioma y poco más aparte del juego, pero tod@s ell@s son especiales y maravillos@s. Lo que pasa es que mis tres uruguayos me han tocado el corazón. ¿Te has fijado que los tres nombres empiezan con F? Qué curioso.

Pero no es eso lo único que he encontrado sin buscarlo. Encontré algo que no sabía que existía, alguien que no sabía que podía existir. Un hombre que  hizo que volviera a sentir algo que no creí que pudiera sentir más, un hombre difícil y complicado como pocos, divertido y malhumorado, dominante y dulce, intenso, muy intenso... no sé cómo describirlo salvo diciendo que es único, al menos para mí.

Un hombre que me dio un amor efímero, sí, pero con vocación de eternidad, un amor enorme, inmenso, grandioso... Ya me había enamorado antes, por supuesto, pero nunca así. Chile (no le gusta nada que le digan así pero aun le gustaría menos que pusiera su nombre, supongo) es algo que quería pero que no buscaba; no puedo decir que lo encontré porque, en realidad, me encontró él y yo no supe lo que estaba pasando hasta que fue tarde. Él ha hecho que una primavera que pudo ser horrible (nunca la primavera me afectó tanto físicamente, he estado mal de verdad) haya sido memorable.

Hay cosas que no pueden ser, es cierto, pero eso no hace que tengan menos valor. Todo lo contrario, mi Chile es como una joya rara cuyo recuerdo me va a acompañar siempre. No puedo decir que sea el amor de mi vida porque aun espero vivir unos cuantos años más y no sé lo que puede pasar pero, desde luego, sí que lo es de la vida que ya he vivido. Sí puedo decir que ha sido el primero, el único, con el que he pensado a largo plazo. Te aseguro que, en mi caso, eso es mucho decir. Lástima que nació demasiado tarde y demasiado lejos, de no ser así, te aseguro que no se me hubiese escapado (¿es la primera vez que digo esto de alguien? Sí, sí que lo es 😆)

Y ¿Sabes qué? a pesar de todo, no borro ni uno solo de los momentos vividos (y no todos han sido rosas, que también ha habido espinas). Gracias, Amor.

En fin, que no puedo entender a la gente que no acepta este medio en el que me lees; supongo que realmente no han intentado conocerlo. Internet ha abierto el mundo, lo ha reducido. Gente que antes no tenía con quien compartir sus aficiones porque solo se relacionaba con la gente de su barrio y en él a nadie le gustaban los cómics (por poner un ejemplo tópico), de repente encuentra que tiene más en común con una persona del otro lado del mundo que con su compañero del colegio, con el que ha vivido mil historias...

Doy gracias al mundo, al Universo, a la tecnología, al dios de los frikis y a quien haga falta porque existe internet. Y doy las gracias a tod@s mis niñ@s de GodDesS por estar ahí y ser quienes son.